jueves, 29 de junio de 2017

Caminaba

"Caminaba rápido, con la seguridad de aquel que sabe a donde va.

Caminaba rápido, parecía tener prisa por llegar a un lugar, a ese lugar.

Caminaba rápido con paso firme y seguro, sin mirar atrás.

Y entre paso y paso de vez en cuando se le escuchaba suspirar."


miércoles, 28 de junio de 2017

Breve historia de los Premios Nobel

Sin duda la historia de los Premios Nobel va ligada a la historia de su mentor y creador, el científico e inventor Alfredo Nobel.
Nacido en Estocolmo en 1883, con tan sólo nueve años de edad se traslada a San Petesburgo con toda su familia, donde su padre regentaba una fábrica de armas, fábrica que años más tarde quebraría.

A los treinta años Alfred Nobel regresa a Estocolmo y crea su propia fábrica de nitroglicerina.
Perfeccionó sus estudios sobre la inestabilidad de los éteres nítricos de la glicerina, sufrió varias explosiones, en una de ellas pierde la vida su hermano y además destruye parte de su primera fábrica.

Con estos experimentos consiguió manipular de forma más o menos segura la nitroglicerina y más tarde la dinamita.

La patente de sus inventos lo dotó de una gran fortuna a la vez que comenzaba a ser consciente de que estos también acabarían con la vida de muchas personas, por lo que decidió destinar la mayor parte de su fortuna a incentivar los esfuerzos de los hombre en los campos de las artes, la ciencia o la diplomacia que se cultivaran a favor de la humanidad.

El 27 de noviembre de 1895 Alfred Nobel firmaba en París un testamento que recogía la creación de la Fundación Nobel.
Un año después el 10 de diciembre de 1896 fallecía en San Remo, de ahí que la ceremonia de entrega de estos premios se celebren en esa fecha, para conmemorar la muerte del creador y mentor de dichos galardones.

Pero no es hasta el año 1901 cuando se concede por primera vez el Premio Nobel de Literatura, y hay que esperar hasta 1909 para que sea concedido a una mujer, Selma Lagerlöf, desde entonces y hasta 2015 en que se concedió por última vez dicho premio a una mujer, catorce han sido las mujeres distinguidas con dicho galardón.

Durante catorce semanas os hablaré de cada una de ellas en este blog, si queréis conocerlas, no faltéis a nuestra cita, os espero.


lunes, 26 de junio de 2017

Y menos mal...

"Y menos mal que me quedas tú.
Sí tú el que aguanta mi carácter de mierda, ese carácter de risas  y llantos en menos de un minuto.
Ese que me da un beso cuando más lo necesito pero no lo pido.

Menos mal que me quedas tú, ese que sabe que necesito un te quiero a tiempo y un beso a destiempo, ese que me escucha cuando nadie lo hace y ese que me soporta cuando ni yo misma lo hago.

Menos mal que me quedas tú para poner cordura en mis momentos de locura y paz en mis guerras internas, esas que mantengo conmigo sin saber contra quién lucho.

Menos mal que me quedas tú para mantener la calma cuando soy tempestad, menos mal que me quedas tú, para decirme que cuando todos se vayan, siempre me quedarás tú."


domingo, 25 de junio de 2017

Me iré

Me iré el día que me tenga que ir, sabiendo que no le debo nada a nadie, ni siquiera a la vida, esa cabrona que unas veces te da todo y otras no te da nada.
Me iré sabiendo que hay muchos que me deben mucho, incluso la vida, ella me debe tanto.
Me iré sabiendo que nadie es profeta en su tierra, que para que te valoren tienes que irte o quizás tienes que morir.
Me iré allí donde me esperan, allí donde me respetan, pero sobre todo me valoran.
Me iré quizás para un día volver, quizás para nunca hacerlo..., pero me iré.


miércoles, 14 de junio de 2017

La corona que perdió una princesa.

Nací siendo un error, en casa esperaban un varón, después de seis hembras.
Esperaban a quién debía ser el futuro rey, pero llegué yo, para la desdicha de palacio y del pueblo, que de un modo u otro también se sentía defraudado.

En mis primeros años de infancia, recibí la misma educación que mis hermanas mayores, pero nunca me interesó demasiado el tema de vestidos y buenas maneras, siempre fui una pequeña fiera a la que no conseguían domar.

No era extraño verme en las caballerizas junto a los empleados cepillando caballos y limpiando las cuadras, siempre vestida como uno de ellos, con botas de montar, pantalones y unos tirantes para sujetarlos que en algún momento había robado a mi padre.

Me gustaba salir a cazar con los hombres a caballo y montando al animal como uno más, nunca tuve interés en aprender a montar como una señorita, a mi me gustaba galopar montada a horcajadas.

Me gustaba acompañar a papá en todo lo que hacia, yo no quería ser una princesa como mis hermanas, ni reina como mamá, yo quería ser rey como papá.

Así fui cumpliendo años hasta llegar a mi mayoría de edad y mi presentación en sociedad.
Aquella noche debería llevar un vestido propio para la ocasión, guantes hasta el codo y un recogido en mi largo cabello adornado con una corona.
Meses de preparación para algo que yo no estaba preparada.

Así que preparé mi propio plan.
No con idea de dejar en ridículo a toda mi familia, pero sí dejar claro que lugar quería tener en ella.

Me corté mi larga trenza esa que durante años me había acompañado, limpié mis botas de montar, escupiendo en ellas y cepillándolas a conciencia, como me habían enseñado los chicos en las cuadras.

Planché aquel pantalón que tanto me gustaba y mi camisa favorita, esa que necesitaba remangar porque la había heredado del capataz.
Estuve escondida toda la tarde para que nadie pudiera encontrarme y obligarme a vestirme para aquella pantomima.

Llegada la hora, me vestí a mi modo, me coloqué mis tirantes y bajé aquellas escaleras para mi presentación.
Ante caras de asombro, susurros en voz baja y algún que otro grito de expectación, mi padre anunció mi mayoría de edad.
Me tomó de la mano para abrir aquel baile, me sonrió, besó mi mejilla y me confesó que siempre había sido su favorita.

Aquella noche mi corona, perdió a una princesa, pero la princesa había encontrado su lugar.

"A veces las coronas, pierden princesas, porque no todas las princesas quieren ser princesas ni llevar coronas."


lunes, 12 de junio de 2017

Te esperé

Te esperé como siempre lo hice, sentada en el último escalón hasta tu corazón.

Te esperé, mientras veía como abrías y cerrabas tú puerta, viendo entrar y salir sentimientos, viendo como entrabas, como salías, como la cerrabas tras de ti y nunca tras de mi.

Te esperé entre tus ahora sí y tus ahora no.

Te esperé mientras disimulabas para no verme.

Te esperé hasta que alguien vino a buscarme, con un ahora tú y nadie más.


jueves, 8 de junio de 2017

Llega una a esa edad.

Llega una a esa edad en que decide ponerse el mundo por montera, o sencillamente llegas a esa edad en que todo o casi todo te importa un pimiento.

Estoy en esa edad en la que me cansé de las excusas, de ir a lugares donde no me apetece, de estar con quién no quiero estar, me cansé de los quiero y no puedo y de los puedo pero no quiero.

Estoy en esa edad, en la que ya no me callo los te quiero,  ni tampoco los te echo de menos, los digo y espero a ver que pasa, por que estoy en esa edad, que ya no me dejo llevar por la cordura del cerebro, me dejo llevar por la cordura del corazón y ¿sabéis por qué? Porqué al final el corazón siempre es el que mejores consejos te da, te libra de lo malo y te empuja a lo bueno y a lo mejor.

Estoy en esa edad en la que realmente comienzo a disfrutar, en la que sí me caigo me levanto, que sí me quieres ayudar acepto tu mano, pero sí me pones la zancadilla salto.

Estoy en esa edad en la que sí quieres ser compañero de viaje te acepto, pero sí te bajas del tren no te rogaré que vuelvas a subir, no elijo compañeros que se unan a mi viaje, elijo viajes para que se unan compañeros, aunque a veces viajar sola no es tan malo.

Estoy en esa edad que a veces no me soporto, pero tampoco pido que me soporten.

Estoy en esa edad de rebeldía que la madurez me está regalando.


lunes, 5 de junio de 2017

Enamórate de la vida.

Enamórate de la vida, de todo lo que está por venir, de los reencuentros, las oportunidades, de todo lo que te hace feliz y sobre todo de quién te hace feliz.
Dale prioridad a quién hace esfuerzos para que te quedes, en lugar de los que hacen que te alejes.

No tires la toalla cuando todo de ponga mal o cuando no sepas que camino tomar.

Piensa en ti y échale valor a las decisiones que tomes y no dudes de todo.

Así que al lío, siéntate con quién te tengas que sentar y habla de lo difícil, de lo fácil, de las penas, alegrías, de risas y llantos, pero ríete, con una sonrisa todo se ve mejor. 

Sé amable, sé honesto, pero también sé claro, no uses medias tintas, no pierdas el tiempo con medios días habiendo días enteros.

Nada puede ser ni será, como un día fue, ahora todo es y será diferente, pero haz que todo esto te haga sentir más vivo que nunca.

No intentes controlar tus sentimientos, deja que fluyan, no es malo sentir, no es malo volver a creer y sobre todo no es malo querer salir y dejar atrás todo aquello que te hizo daño una vez.

Al fin y al cabo, es tú vida, es tú momento y tienes ganas de vivir.

Disfruta, viaja, conoce, propónte metas, escápate, a donde sea, con quién sea, pero invierte tu tiempo en todo aquello que te haga crecer, en todo aquello que te haga vivir.


viernes, 2 de junio de 2017

Siempre

Unos días más, otros días menos, pero te voy a querer siempre.
Te querré más en los días que mire mis manos y me de cuenta que me faltan las tuyas, esos días prometo quererte como sí nunca lo hubiera hecho.
Te querré menos en los días que te busque y no te encuentre.
Te querré siempre, mucho más en los días que no me pidas que lo haga, porque esos días en los que no me pides nada, es cuando más necesitas que te quiera.
Te querré menos en las noches eternas sin ti a mi lado, porque esas noches es cuando más perdida me siento.
Te querré siempre me lo pidas o no, me quieras o no, unos días más, otros días menos y aunque creas que siempre es demasiado, te querré siempre.