jueves, 17 de agosto de 2017

Soy mujer y soy mortal.

Tengo 46 años, soy mujer y además soy mortal.

Cansada de imágenes de mujeres de mi edad intentando aparentar que los años no pasan por su vida y que son perfectas a pesar de su edad, a base de filtros y más filtros en sus fotografías, de maquillajes naturales que llevan horas para dar esa apariencia tan natural y lozana y posturas ensayadas para sus fotografías, sonrisas forzadas en esos días malos que todos tenemos.


Tengo 46 años y estoy en esa fase premenopausica por la que todas tarde o temprano pasamos, mi cuerpo ya no es el mismo de los 20, de los 30 y ni siquiera de los 40, la ley de la gravedad empieza a demostrarme que es más fuerte que yo.

Llevo un par de años sin utilizar bikini, simplemente ya no me veo con  el dos piezas, prefiero el bañador, quizás no es tan sexy, pero si más cómodo.

Voy a la piscina y a la playa sin maquillar, no utilizo labiales resistentes al agua ni máscara de pestaña waterproof, utilizo sombrero no por moda, sino para evitar que mi pelo rubio, termine siendo albino debido al sol o de color verde por el cloro de la piscina o la sal del mar y uso gafas de sol, porque sencillamente soy miope y las llevo graduadas para poder ver de lejos y leer mientras disfruto de una jornada de relax.


Reconozco que hago deporte, una hora diaria de running o caminata rápida, y sudo, como todos los mortales, ains esas que se empeñan en mostrar sus tablas de ejercicios diarias con una gran sonrisa, para hacernos creer que no les cuesta ningún esfuerzo hacer deporte; hay días que me puede la pereza y no salgo a caminar, o salgo malhumorada pero obligándome a hacerlo.

La fuerza de la gravedad a pesar de todo, pero sobre todo los años empieza a notarse en algunas zonas, por mucho que queramos luchar contra la naturaleza, ella es más fuerte que nosotras.


El otro día veía en redes sociales un vídeo de una famosa psicóloga deportiva recién parida, ella misma decía que estaba aún en la cuarentena, haciendo sentadillas con su bebé en brazos, no sé si quería demostrar que es mejor madre que el resto por llevar a su hijo al gym, o que es una superwoman y luchará contra lo que es natural, que tu cuerpo se recomponga tras un embarazo.


No tengo un buen despertar, es mejor no cruzarte en mi camino hasta que no me he tomado mi taza de café, con el pelo alborotado y cada rizo por un lado, con los ojos algo hinchados, unos días por dormir demasiado, otros por todo lo contrario y sin ganas de mucha conversación.

No desayuno en familia me gusta hacerlo en solitario, por eso me levanto antes que el resto de la gente, el desayuno es mi momento y no lo comparto con nadie.


He sufrido rupturas sentimentales y me han roto el corazón y creedme he llorado y mucho y es en esos días en los que no quieres compartir nada con nadie, solo hacerte una bola en el sofá y llorar desconsoladamente sobre el cojín que en esos momentos es tu mejor y único consuelo.

Tengo 46 años y la vida y la naturaleza me ha ido dando lecciones, unas de cal y otras de arena, pero he aprendido de todas.


Os juro que cada arruga alrededor de mis ojos o de mis labios significan momentos buenos, malos y regulares, son pequeños tatuajes naturales marcados en mi piel.

Que los días que tengo la barriga hinchada después de comer con amigos, me recuerdan el buen rato que hemos pasado.

Tengo tentaciones como todos los mortales, me pierde el chocolate y los frutos secos y los fines de semana caigo en ellos, si lo hago más a menudo, se empeñan en alojarse en el culo, la barriga y las caderas.

Yo también me pongo retos de entrar en los tejanos de hace un par de años, pero no lo consigo bebiendo un par de tazas de té rojo, lo hago a base de renunciar al postre dulce después de comer con los amigos y de caminar dos horas diarias durante un mes, en lugar de una.

Que tengo que sustituir la cena por piña durante una semana para entrar en el vestido de la talla 38 que quiero llevar en la boda de esa amiga que se casa por segunda vez. Y además llevo otro modelo de la talla 40 en el coche por si acaso después de la cena la cremallera decide no subir o abrirse por su cuenta, y además llevo unos zapatos planos porque los tacones son ideales, pero ya no los aguanto hasta las 5 de la madrugada, bueno hay veces que ni yo aguanto hasta esa hora.


Tengo 46 años, pero he aprendido a disfrutar de la vida y de cada momento, mi memoria se ha hecho más selectiva, prefiero recordar los buenos momentos, los malos vienen solos, esos no hay que buscarlos.

Los días de carcajadas me recuerdan que soy feliz y los días de lagrimas me demuestran que soy susceptible y vulnerable.

Y que con arrugas, con algo de celulitis, con canas y con esas gafas que ya no puedo olvidar llevar en el bolso debido a mi presbicia, sigo viva.


Soy mujer, soy mortal y me alegro de no ser o tener que ser una superwoman.


No por eso soy ni mejor, ni peor mujer, pero ojalá todas estas bloggers, influencers o llamarlas como queráis, nos enseñaran a vivir cumpliendo años y no a luchar contra ellos.


P. D. Confieso que yo también en ocasiones uso filtros en mis fotografías, sigo teniendo un punto de coquetería.



domingo, 30 de julio de 2017

Hay amores...

Hay amores destinados a cruzarse cientos de veces y  no encontrarse nunca.


Hay amores destinados a quedarse con las ganas de decirse te quiero mirándose a los ojos.


Hay amores destinados a casi rozarse y no poder hacerlo nunca.


Hay amores destinados a quedarse con las ganas de descubrir que hubiera pasado.


Hay amores destinados a ser grandes amores, para ser grandes desamores.



jueves, 27 de julio de 2017

Pero ya ves

Me hubiera gustado decirte que te esperé, tal y como te prometí, aquella tarde junto al mar.

Pero ya ves, las promesas la gran mayoría de las veces se hacen para no cumplirse.


Me hubiera gustado compartir noches de besos y abrazos contigo, esas noches que la soledad hacia que se convirtieran en eternas sin ti a mi lado.

Pero ya ves, encontré esos besos y esos abrazos en alguien a quien no tuve que esperar.


Me hubiera gustado decirte, te quiero, todos los días de mi vida, esos te quiero que fui callando y guardando para cuando te volviera a ver.

Pero ya ves, no nos volvimos a encontrar.


Me hubiera gustado tenerte a mi lado y decirte que pasaría contigo el resto de mi vida.

Pero ya ves, la vida ha elegido por mi con quien compartirla.


Me hubiera gustado recordarte como el gran amor de mi vida.

Pero ya ves, serás tú quien me recuerde como el gran fracaso de la tuya.

Pero siempre formarás parte de mi mar de historias.



jueves, 20 de julio de 2017

Mujeres de Premio Nobel... TONI MORRISON

Choke Anthony Wofford, nació en 1931, con 18 años comienza sus estudios universitarios, se graduó en filología inglesa y en humanidades, en la Universidad de Howard y se doctora en Cornell.

Fue profesora de filosofía y letras en las universidades de Yale, Howard, Texas y en la State University de Nueva York.



Trabajo como editors en Random House, allí descubre a varios escritores representativos de la literatura afroamericana.

Estuvo casada con el prestigioso arquitecto Harold Morrison con quien tuvo dos hijos y de quien adoptó el apellido, hasta 1964.



Es en 1970 cuando publica su primera novela "Ojos azules", pasando casi desapercibida para el público y la crítica al igual que pasaría con "Sula" su segunda novela, publicada en 1973.


Es en 1977 con su novela "La canción de Salomón" cuando obtiene el National Books Critic Award, obteniendo también éxito de público, que le lleva a convertirse en una de las autoras más importante de Estados Unidos.


En 1981 publica "La isla de los caballeros" y en 1992 "Jazz".



Toni Morrison no es la primera escritora negra en Estados Unidos, pero sin duda es la fundadora de una literatura escrita por y para negros. Su narrativa es genuina y muy femenina, respira grandeza, lucidez, sencillez.

Todos estos rasgos hacen que en 1993 sea reconocida con el Premio Nobel de Literatura.

Con tan solo seis títulos publicados y convirtiéndose en la primera mujer de color en obtenerlo.

En 1998 se le concede el Premio Pulitzer.



En la actualidad a sus 86 años de edad sigue siendo una gran defensora de los derechos civiles y comprometida con la lucha en contra de la discriminación racial.

En todas sus obras hace alusión a la vida de la gente de color y en especial a las mujeres.

miércoles, 19 de julio de 2017

Mujeres de Premio Nobel..., NADINE GORDIMER.

Casi tres décadas hubo que esperar para ver como una mujer recibía de nuevo el Premio Nobel de Literatura.
Era el 10 de diciembre de 1991 cuando Nadine Gordimer tenía el privilegio de recibir dicho galardón.

Nadine nació un 20 de noviembre de 1923 cerca de Johannesburgo, hija de padre lituano y madre británica.
Comenzó a escribir relatos a la edad de nueve años y a los quince ya publicaba en la revista Forum.
Ingresó en la universidad pero nunca fue buena estudiante, por lo que no finalizó sus estudios en ella.
Con veinticinco años se traslada a Johannesburgo donde fijaría su residencia.



En 1924 contrae matrimonio por primera vez y publica su primer libro titulado "Face to Face", donde se decanta por las historias cortas.

En 1953 publica "La suave voz de la serpiente" donde sigue el estilo de historia corta y comienza a abordar los temas sociales de Sudáfrica con la segregación racial como telón de fondo.
En 1953 publica su primera novela "The Lying Days" con una línea muy sobria y sin sentimentalismos, pero con una gran preocupación por la degeneración humana.

En 1954 contrae matrimonio de nuevo con Reinhold Cossiser, con quién tuvo un hijo.
Continúa escribiendo tanto novelas como relatos cortos.
"Seis pies de tierra", "Mundo de extraños", "La huella del viernes", "No para publicarlo", "Ocasión para amar", "El desaparecido mundo burgués"; todas ellas entre los años 50 y 60.

Es en los años 80 cuando publica sus obras más importantes.
"Soldier's Embrance", "Gente en julio", "Something Out There", "A Sport of Nature".

En 1991 cuando es reconocida con el Nobel de Literatura ya se la conocía como la voz del apartheid.
Ese mismo año publica "Jump and others stories", donde continúa con su estilo formal y sin elementos superfluos.



En 1994 se publica "No one to Accompany Me" y en 1998 "The House Gun".
Su última obra se publica en 2012 "No time like the present", donde muestra la actualidad de Sudáfrica a través de la vida de una pareja de antiguos activistas del apartheid.

Recibió quince Doctorados Honoris Causa en Yale, Harvard, Columbia, Cambridge, entre otras.

Falleció en 2014, la Fundación Nelson Mandela le rindió un emotivo homenaje, destacando "la profunda tristeza por la pérdida de la gran dama de la literatura de Sudáfrica, hemos perdido una gran escritora, una patriota y una voz fuerte por la igualdad y la democracia en el mundo."



Nadine en sus últimos años de vida además luchó contra el VIH, recaudando fondos para Treatment Action Campaign, grupo que ayuda a los enfermo sudafricanos a obtener medicinas gratuitas.

martes, 18 de julio de 2017

A pesar de todo...

"Y te quiero a pesar de tus ahora sí, pero luego no.


Te quiero a pesar de tus idas y venidas, de tus largas ausencias y esos silencios que a veces se hacen tan eternos.


Te quiero cuando te enfadas y no sé el porqué.

Te quiero en tus noches de insomnio y tus días de sueño.


Te quiero cuando me miras y sonríes, cuando me miras y no dices nada, cuando me miras para solo mirarme.


Te quiero a pesar de todo, porqué supongo que eso es el amor, quererse a pesar de todo."



jueves, 13 de julio de 2017

Y de repente tú...

Y de repente tú, llegaste aunque nunca te habías ido, con tu sonrisa infinita y tus te quiero guardados en el lado izquierdo del corazón.

Llegaste con tus ahora sí pero luego no, con tus dudas y firmezas, tus miradas a escondidas y tus besos al aire.

Y de repente tú, llegaste para quedarte, para decirme que siempre estuviste, aunque yo no lo supiera, que creías haber querido, sin saber realmente que era querer, hasta que te diste cuenta que me querías a mi.

Llegaste cabizbajo esperando a que yo levantara tu barbilla, te besara y te dijera que yo también estaba, que tampoco me había ido y tampoco había sabido que era querer hasta que supe que yo también te quería.
(Ariam Moa)