miércoles, 1 de marzo de 2017

Me olvidé...

Quizás suene extraño, pero sí a veces me olvido de ser mujer para querer llegar a ser una supermujer, o llegar a eso que llaman igualdad entre hombres y mujeres.

En los últimos días he compartido conversaciones con mujeres de un rango de edad muy similar al mío. 
Pertenecemos a una generación con estudios universitarios y que vivimos la transición política de España en nuestra infancia.

Hechos que sin duda nos han marcado enormemente, nos educaron para ser libres económicamente y no tener que depender de un hombre para vivir.
Hasta aquí bien, no me gusta depender de nada ni nadie. Muchas hemos renunciado al matrimonio o convivir en pareja para realizarnos profesionalmente o simplemente por que no tenemos ese instinto maternal del que una gran mayoría habla, pero ese es otro tema.

Llegadas a cierta edad muchas hemos pasado por distintas fases laborales, por despidos, volver a comenzar y salir sola de más de un apuro. 
No entiendo como llegados a los 40 en pleno siglo XXI seamos mayores para desempeñar puestos de trabajo, sin embargo hasta que no cumples los 45 no tienes derecho a solicitar una ayuda del gobierno por que el subsidio de desempleo ha llegado a su fin. 
Resumiendo que hay una franja de edad en que casi eres inexistente, no sirves para unas cosas y para otras tampoco, lo que venimos llamando incompatibilidad.
En algunos trabajos prácticamente te prohíben tener hijos, de hecho sí estas en edad fértil más de un empresario te da la espalda por las temidas bajas maternales y todo lo que conlleva formar una familia. 
Pero hay otro sector empresarial que sin embargo prefiere tener mujeres trabajando que hayan formado una familia y tengan un hogar estable, al parecer esta faceta de la mujer las hace más responsables.
Yo me pregunto ¿qué tendrá que ver la velocidad con el tocino?

Pero aún desempeñando el mismo puesto de trabajo que un hombre las mujeres siguen cobrando mucho menos que los hombres. 
Y además ellos no tienen que demostrar cada día que por el simple hecho de haber nacido hombres son válidos para desempeñar ese puesto sin problemas, se da casi por hecho que está capacitado para hacerlo sin problema.
Seguimos mezclando lo anterior mencionado.

Bien muchas consiguen conciliar vida laboral con vida familiar, son trabajadoras, muchas son empresarias, cuidan de sus hijos, son esposas y mantienen un hogar con esa estabilidad bien vista por la sociedad.
Pero además buscan el seguir sintiéndose realizadas y valoradas acudiendo a gimnasios, haciendo deporte o bien teniendo alguna que otra aficcion fuera del hogar y fuera del trabajo.

Es cuando yo me pregunto ¿en que momento del día somos realmente mujeres? 

Yo he llegado a la conclusión que solo somos mujeres mortales en esos días del mes que nos diferencian de los hombres, los demás días somos hombres encerrados en cuerpos de mujeres que nos llevan a  demostrar doblemente lo que valemos.

Tenemos además en contra a todas esas mujeres casi perfectas que salen en revistas y televisiones haciéndonos creer que es muy fácil conciliar todo lo anterior nombrado.

Mientras a ellos cada vez el camino se les pone un poco más fácil, ahora ni siquiera tienen que ir al gym, se llevan los "fofisanos" y mientras nosotras seguimos empeñadas en demostrar que podemos correr con tacones, levantarnos con la pestaña pintada y que somos tan fuertes y bien hechas que no necesitamos ayuda.

Ah y por cierto se me olvidaba que sí te despiden de un trabajo en ese periodo de edad entre los 40 y los 45 puedes hacerte autónoma, bueno ahora nos llaman free lance y lo mejor de todo es que estas muy bien vista y te llaman emprendedora.

Aún estando en esta franja de edad que muchos quieren calificar como los "nuevos 30", aquí sigo viva y coleando, sobreviviendo que no es poco e intentado recordarme cada día que no soy una súper mujer sino una mujer a secas, aunque a veces se me olvide.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada